El País
La nueva normativa de la Unión Europea para garantizar un cacao libre de deforestación pretende proteger los bosques, pero está poniendo en serias dificultades a miles de pequeños agricultores de Ghana, uno de los principales productores mundiales. Aunque el país africano ha realizado un enorme esfuerzo para adaptarse a las nuevas exigencias, muchos campesinos denuncian que apenas pueden sobrevivir con los ingresos que obtienen.
Los agricultores aseguran que ganan alrededor de 175 euros al mes, una cantidad insuficiente para afrontar el aumento de los costes de producción. A ello se suman los nuevos requisitos europeos, que obligan a separar cosechas, realizar procesos de fermentación diferenciados y garantizar la trazabilidad de cada grano de cacao mediante sistemas de geolocalización.
Ghana exporta cerca del 60% de su cacao a Europa, por lo que cumplir el reglamento resulta imprescindible. El Gobierno ha registrado a unos 790.000 agricultores en un sistema digital que permite comprobar si el cacao procede de terrenos deforestados después del 31 de diciembre de 2020, fecha límite fijada por la legislación europea.
Sin embargo, los productores denuncian que el precio del cacao ha caído alrededor de un 30% en un año, mientras fertilizantes, transporte y mano de obra continúan encareciéndose. Muchos consideran que las grandes empresas chocolateras y los consumidores europeos se benefician de un producto sostenible sin garantizar una remuneración justa para quienes lo cultivan.
La falta de rentabilidad está empujando además a numerosos jóvenes a abandonar el cultivo del cacao para trabajar en la minería ilegal de oro, actualmente uno de los principales motores de la deforestación en Ghana. Así, una norma diseñada para proteger el medio ambiente corre el riesgo de agravar la pobreza rural si no va acompañada de precios más justos para los agricultores.