EFE
Italia y Dinamarca estrechan posiciones para reclamar una política migratoria más dura en Europa. Sus primeras ministras, Giorgia Meloni y Mette Frederiksen, defienden la creación de centros de repatriación en terceros países para facilitar la expulsión de migrantes cuyas solicitudes de asilo hayan sido rechazadas.
El acuerdo resulta especialmente llamativo por quiénes lo protagonizan. Meloni, líder de la derecha italiana, y Frederiksen, dirigente socialdemócrata danesa, representan dos tradiciones políticas muy diferentes. Sin embargo, ambas han convergido en una posición especialmente restrictiva respecto a la inmigración irregular. Frederiksen lleva años defendiendo un endurecimiento de la política migratoria danesa y ya ha colaborado con Meloni en iniciativas para impulsar las deportaciones.
Las dos dirigentes reclaman ahora que Europa avance hacia un sistema que permita trasladar a determinados migrantes a centros situados fuera de la Unión Europea mientras se tramita su retorno. Italia ya ha puesto en marcha su controvertido modelo en Albania, mientras Dinamarca plantea que el primer centro de este tipo pueda funcionar entre 2026 y 2027.
La propuesta refleja el creciente giro de parte de Europa hacia políticas de control fronterizo, retorno y deportación, un debate que se ha intensificado tras las últimas crisis migratorias.