Imagen generada con IA
Mykhailo Drapatyi es desde julio el nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania. Y una de las imágenes que más ha circulado para explicar su ascenso tiene doce años: un vehículo de combate atravesando violentamente una barricada en Mariúpol en mayo de 2014.
Aquí hace falta corregir una afirmación viral importante: no está acreditado que Drapatyi “arrollara civiles”. Las fuentes internacionales que reconstruyen su trayectoria describen el episodio como la ruptura de una barricada o puesto de control prorruso durante una operación militar; tampoco era Drapatyi quien necesariamente conducía personalmente el vehículo.
La imagen, sin embargo, merece discusión por otra razón.
En Ucrania se recuerda aquel momento como una demostración de decisión militar. Reuters y AP señalan precisamente que Drapatyi construyó parte de su reputación durante los combates de 2014 y que su estilo audaz ayudó a convertirlo en referente de una nueva generación de mandos.
Así funciona muchas veces la guerra: fabrica héroes: una escena que desde un lado simboliza valor puede representar desde otro fuerza desatada.
Y por eso conviene negarse a las dos propagandas.
No es serio inventar civiles atropellados para demonizar a Drapatyi. Tampoco debería bastar una máquina blindada saltando una barricada para transformar automáticamente la violencia en virtud.
Los hechos importan más cuando hay guerra precisamente porque cada bando necesita relatos simples.
Drapatyi llega además con una reputación de reformista y de asumir responsabilidades: dimitió de un puesto anteriordespués de un ataque ruso contra un centro de entrenamiento que mató soldados ucranianos, aunque posteriormente continuó ocupando altos mandos.
Ese dato también forma parte de su historia.