RTVE
El concierto de Kanye West (Ye) en Madrid se convirtió en uno de los eventos más multitudinarios y controvertidos del año. El artista logró llenar el estadio Metropolitano, congregando a decenas de miles de asistentes pese a la fuerte polémica que arrastra por sus comentarios antisemitas y elogios al nazismo, que han provocado cancelaciones en varios países europeos.
Sobre el escenario, West ofreció un espectáculo de gran despliegue visual, con una imponente escenografía dominada por una gran esfera, juegos de luces y una cuidada producción. Sin embargo, su actuación estuvo marcada por una relación distante con el público, con escasas intervenciones y una puesta en escena más centrada en lo conceptual que en la cercanía.
El repertorio incluyó algunos de sus temas más conocidos, aunque interpretados de forma fragmentada, lo que dejó opiniones divididas entre los asistentes. Mientras algunos destacaron la fuerza artística del show, otros criticaron la falta de conexión y continuidad.
Más allá de lo musical, la cita evidenció el debate de fondo: hasta qué punto puede separarse la obra del artista. Madrid vivió así una noche tan masiva como incómoda, marcada por la dualidad entre espectáculo y controversia.