Reuters
El aumento de los feminicidios en las últimas semanas ha reabierto un debate incómodo: la violencia machista ya no genera la misma sensibilidad social que antes. Expertas y colectivos feministas alertan de una preocupante normalización de estos crímenes, que siguen produciéndose con una frecuencia alarmante.
Solo en julio se registraron varios asesinatos que evidencian un repunte de la violencia, con cifras que superan incluso los datos oficiales si se tienen en cuenta recuentos alternativos. Esta diferencia refleja una realidad más amplia: no todos los casos reciben la misma atención ni reconocimiento institucional.
Además, el problema no es solo cuantitativo. Las especialistas señalan que existe una violencia estructural, alimentada por el machismo, la falta de prevención eficaz y un contexto social donde el impacto mediático de los crímenes parece diluirse con rapidez.
Frente a esta situación, el movimiento feminista insiste en la necesidad de reforzar la educación en igualdad, mejorar los sistemas de protección y combatir el negacionismo, que contribuye a invisibilizar la gravedad del problema.