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El Aljarafe sevillano se moviliza contra la macroplanta de biogás y biometano proyectada en el término municipal de Benacazón. La Plataforma Stop Biogás Aljarafe-Doñana ha convocado una concentración en Bollullos de la Mitaciónpara exigir a la Junta de Andalucía que revise la ubicación y analice el impacto ambiental, territorial y social del proyecto.
La instalación prevé tratar hasta 140.000 toneladas anuales de residuos agrícolas, ganaderos, lodos y materia orgánica. Sus promotores la presentan como una oportunidad de producción energética y gestión de residuos. La plataforma, sin embargo, insiste en que no rechaza el biogás en sí, sino la escala, el lugar elegido y la falta de garantías sobre olores, tráfico pesado, agua, emisiones, digestato, suelos y acuíferos.
Ese matiz importa. La transición energética no puede convertirse en un cheque en blanco para colocar macroinstalaciones donde los territorios sienten que no se les ha escuchado. Lo “verde” también puede ser injusto si se impone sin planificación, sin participación vecinal y sin medir efectos acumulativos.
El rechazo no es solo vecinal. Ayuntamientos como Bollullos de la Mitación, Aznalcázar y Pilas han presentado alegaciones. Ecologistas en Acción también ha advertido de deficiencias técnicas, ambientales y jurídicas en el expediente.
El Aljarafe no está diciendo “no” a gestionar residuos. Está diciendo que el territorio no puede ser tratado como patio trasero de nadie.
Una planta puede producir gas. Pero si llega sin confianza, sin garantías y sin escucha, también produce conflicto.