BBC
Las olas de calor en Europa no solo elevan las temperaturas, también están favoreciendo la expansión de enfermedades infecciosas, según alertan organismos sanitarios europeos. El aumento del calor extremo, unido al cambio climático, está creando condiciones propicias para la proliferación de virus y bacterias en el continente.
Las altas temperaturas facilitan la expansión de vectores como mosquitos y garrapatas, responsables de enfermedades como el dengue o el virus del Nilo Occidental. El calentamiento está ampliando su hábitat y alargando su actividad durante más meses al año, lo que incrementa el riesgo de contagio.
Además, el calor también afecta directamente a la salud humana, debilitando el organismo y aumentando la probabilidad de infecciones. Según la OMS, la exposición a temperaturas extremas puede agravar patologías previas y favorecer la aparición de enfermedades transmisibles.
Europa se está calentando a un ritmo superior a la media global, lo que convierte estos episodios en fenómenos cada vez más frecuentes, intensos y prolongados.
Los expertos advierten de que este escenario exige reforzar los sistemas sanitarios, mejorar la vigilancia epidemiológica y aplicar medidas de prevención. El calor extremo ya no es solo un problema climático: se ha convertido en una creciente amenaza para la salud pública en toda Europa.