Europa Press
Los incendios forestales que afectan a varios puntos de España han llevado a las autoridades a declarar la emergencia de interés nacional, en un contexto marcado por la rápida propagación de las llamas y la dificultad para su control.
Más allá del impacto inmediato del fuego, el principal riesgo para la población es la inhalación de humo, una amenaza silenciosa que puede afectar gravemente a la salud. Los expertos en salud coinciden en que respirar este aire contaminado puede provocar dificultad para respirar y latidos cardíacos acelerados, además de síntomas como tos persistente, irritación ocular, moqueo y fatiga generalizada. Estas afecciones se deben a las partículas finas presentes en el humo, que penetran en el organismo y pueden desencadenar procesos de inflamación y estrés oxidativo, con efectos directos sobre el sistema respiratorio y cardiovascular.
El riesgo no afecta a todos por igual. Las autoridades sanitarias advierten de una mayor vulnerabilidad en personas con enfermedades cardíacas, pulmonares o diabetes, así como en personas mayores, niños y mujeres embarazadas. Además, subrayan que el humo puede desplazarse a grandes distancias, por lo que sus efectos pueden sentirse incluso lejos del foco del incendio.
Ante esta situación, el Ministerio de Sanidad insiste en la importancia de reducir la exposición al humo con medidas sencillas pero eficaces. La principal recomendación es permanecer en interiores, evitando abrir ventanas o ventilar con aire exterior. También se aconseja el uso de mascarillas FFP2 o N95, que ofrecen mayor protección frente a las partículas contaminantes. A ello se suma la necesidad de mantener una adecuada hidratación, evitando bebidas como el alcohol o la cafeína.