Reuters
El Gobierno de España ha solicitado formalmente apoyo a la Unión Europea para hacer frente a los incendios forestales que afectan a varias zonas del país, activando el mecanismo comunitario de respuesta a través de la Unidad Militar de Emergencias (UME). La petición contempla la incorporación de al menos cuatro aviones anfibios para reforzar las labores de extinción ante la gravedad de la situación.
La respuesta europea no se ha hecho esperar. Según fuentes de Moncloa, Grecia ha sido el primer país en confirmar su ayuda y enviará dos aeronaves Canadair CL-415, mientras se ultiman los detalles para su despliegue inmediato en las áreas más afectadas.
La evolución de los incendios ha obligado al Ejecutivo a declarar la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila. Los focos más preocupantes se sitúan en los municipios madrileños de Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias, así como en Burgohondo (Ávila), donde la intensidad de las llamas ha complicado las tareas de control.
Ante el avance del fuego, las autoridades han llevado a cabo la evacuación preventiva de cerca de 11.500 personas, en un intento por garantizar la seguridad de la población en las zonas de mayor riesgo. La magnitud de la emergencia ha obligado a desplegar un amplio operativo coordinado desde el Gobierno central.
El presidente Pedro Sánchez dirige desde el Palacio de la Moncloa la reunión del Comité Estatal de Coordinación del Plan de Emergencias, supervisando en tiempo real la evolución de los incendios y la respuesta de los equipos sobre el terreno. Por su parte, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se ha desplazado al Puesto de Mando Avanzado en Cenicientos para seguir de cerca los trabajos de extinción.
El dispositivo se enfrenta a una jornada clave, en la que la colaboración internacional y la coordinación entre administraciones serán determinantes para frenar unos incendios que están poniendo a prueba la capacidad de respuesta ante emergencias en España.