Reuters
El crecimiento de la extrema derecha en Europa ya no es una hipótesis, sino una realidad política cada vez más visible. En países como Francia, Italia o España, estas fuerzas avanzan con fuerza electoral y condicionan gobiernos, impulsando discursos y medidas de corte autoritario que preocupan a amplios sectores sociales.
En este contexto, los principales sindicatos del sur del continente han decidido dar un paso al frente. Representantes de organizaciones como la CGIL italiana, la CGT francesa y CCOO en España se reunieron en Barcelona, en el marco de la Escuela de Verano de la CONC, para firmar un manifiesto conjunto que alerta sobre esta tendencia y reivindica los valores de la democracia social.
El documento, conocido como la Declaración de Barcelona, va más allá de lo simbólico. Supone una alianza sindical entre tres países clave de la Unión Europea que busca frenar el auge de fuerzas políticas que, según denuncian, atacan los derechos laborales, debilitan la representación colectiva y promueven una agenda alineada con los intereses del capital.
Los sindicatos advierten de que el discurso de la extrema derecha, a menudo presentado como “antisistema”, oculta una realidad diferente: su apoyo recurrente a políticas de desregulación, precariedad laboral y debilitamiento del sindicalismo. Frente a ello, defienden una transición ecológica y digital justa, centrada en el empleo digno y el bienestar social.
Otro de los ejes del manifiesto es la defensa de un internacionalismo solidario frente al nacionalismo excluyente. Las organizaciones sindicales subrayan que la clase trabajadora comparte intereses comunes más allá de las fronteras, y rechazan el uso de la migración como herramienta de división social.
Además, alertan sobre el ataque a valores fundamentales como el feminismo, los derechos del colectivo LGTBI o la memoria democrática, pilares que consideran esenciales para garantizar la igualdad y la justicia social. En este sentido, reivindican una conciencia de clase claramente antifascista.
Finalmente, los sindicatos apuestan por reforzar la acción colectiva, la cultura y la organización social como herramientas para combatir el miedo y la desinformación. Su objetivo es recuperar la esperanza y fortalecer una ciudadanía activa frente a los desafíos actuales.
Con esta alianza, el sindicalismo europeo busca consolidarse como un actor clave en la defensa de un modelo basado en la justicia social, la paz y la democracia frente al avance de los nuevos autoritarismos.
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