ACNUR
La Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, ha advertido del impacto creciente del discurso de odio, la desinformación y los deepfakes en la vida de millones de personas refugiadas, alertando de que estas prácticas digitales están provocando daños reales tanto a las poblaciones desplazadas como al personal humanitario. Así lo señaló Gisella Lomax durante una intervención en Palacio de las Naciones, donde destacó que la expansión de la inteligencia artificial (IA) está amplificando estos riesgos.
La organización subraya que la manipulación informativa no solo deteriora la confianza pública, sino que también dificulta el acceso de los refugiados a servicios esenciales como el registro, la asistencia humanitaria, el empleo o la educación. En muchos casos, los rumores y contenidos falsos alimentan la estigmatización, generan tensiones sociales e incluso desencadenan violencia física y nuevos desplazamientos forzados.
Según datos internos del organismo, el 93% del personal de ACNUR ha detectado casos de información errónea o discurso de odio que afectan directamente a su trabajo. Además, las mujeres refugiadas y trabajadoras humanitarias sufren estos ataques de forma desproporcionada, una situación que se ve agravada por el uso de herramientas de IA generativa capaces de crear contenidos falsos a gran escala.
Uno de los ejemplos más preocupantes se ha producido recientemente en Libia, donde una ola de desinformación y mensajes de odio provocó un aumento de la hostilidad contra personas refugiadas y puso en peligro la seguridad del personal humanitario. En este contexto, la difusión de deepfakes, incluyendo vídeos manipulados de trabajadores de ACNUR, ha incrementado la amenaza.
La agencia también alerta de que actores criminales, como traficantes de personas, utilizan la desinformación online para engañar a quienes huyen de conflictos, prometiendo falsas oportunidades de protección o empleo, lo que los expone a situaciones de explotación y grave riesgo.
Frente a este escenario, ACNUR defiende una respuesta global y coordinada, que incluya la participación de gobiernos, empresas tecnológicas y المجتمع académico en la gobernanza de la IA. La organización insiste en la necesidad de adaptar las herramientas de moderación de contenidos a contextos humanitarios y en distintos idiomas, situando siempre a las personas en el centro de la protección.
Pese a los riesgos, ACNUR reconoce que la inteligencia artificial también puede ser parte de la solución si se utiliza de forma ética y responsable. Iniciativas como la Comunidad de Práctica sobre Integridad de la Información o colaboraciones internacionales buscan reforzar la información veraz y combatir la desinformación.
El organismo concluye con un mensaje claro: garantizar la integridad de la información es clave para proteger vidas, preservar la cohesión social y mantener la confianza en contextos humanitarios cada vez más complejos.
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