Fuente EFE
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, salió este jueves en defensa de Alberto Núñez Feijóo después de que el líder del PP calificara el absentismo laboral de «un cáncer», una comparación que ha indignado a sindicatos y colectivos de pacientes por equiparar la enfermedad con un fraude. Ayuso fue más allá y afirmó que su compañero de partido «tiene más razón que un santo», blindando así un discurso que muchos interpretan como un ataque directo a los derechos de quienes se encuentran de baja médica.
Durante un encuentro informativo en Madrid, la dirigente madrileña cargó contra quienes «se indignan en nombre de los trabajadores» sin, según ella, haber hablado con empresas y autónomos. Trató de suavizar el golpe asegurando que las palabras de Feijóo no iban dirigidas «a una persona que está enferma ni a una mujer embarazada», un matiz que llega tarde, después de que el propio Feijóo cuestionara que alguien de baja cobre «lo mismo» que estando activo, ignorando que las prestaciones por incapacidad ya suponen una merma económica real para el trabajador.
La polémica se enmarca en una ofensiva más amplia del PP contra lo que el partido llama «desincentivos» del Estado del bienestar, mientras Ayuso reivindicaba, en el mismo acto, la colaboración público-privada frente a los «impuestos indiscriminados» del Gobierno de Pedro Sánchez. No dudó, además, en acusar al presidente de mantener un doble rasero al legislar contra las universidades privadas mientras usa aviones oficiales para sus desplazamientos a Londres.
Ayuso llegó a advertir de una supuesta estrategia sindical para provocar un «otoño caliente» en sectores como el transporte, la sanidad y la educación, una afirmación que no aportó pruebas y que sindicatos y Gobierno han rechazado de plano, al considerar que criminaliza la protesta laboral legítima.
La presidenta madrileña cerró su intervención presumiendo de que Madrid aporta el 42% del techo de gasto estatal y denunciando una deuda pendiente del Estado con la región de más de 12.000 millones de euros, en un discurso que combina reivindicación fiscal con la defensa de un modelo laboral cada vez más cuestionado por quienes ven en estas declaraciones un intento de culpabilizar al trabajador enfermo en lugar de abordar las causas estructurales del absentismo.