
El centro Fincaventura, ubicado en el municipio de Teror, está apunto de cerrar sus puertas por falta de financiación. Fuente: Canarias7
Los centros de acogida en Canarias están al límite por falta de pagos. Los menores, vulnerables, ¿serán las víctimas de esta crisis?
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La situación es insostenible. La falta de pagos por parte del Gobierno de Canarias ha dejado a los centros de acogida de menores migrantes en un estado crítico. Las organizaciones que gestionan estos recursos, como la Fundación Canaria Cepsocial, no han recibido «ni un solo euro» desde su apertura en agosto. Mientras tanto, 50 menores que han sobrevivido a la peligrosa ruta canaria enfrentan la incertidumbre de perder el único refugio que tienen.
Gobierno sin respuestas
El centro D.E.M.E.N.A. Fincaventura, ubicado en Teror, es uno de los que baraja el cierre «de manera inminente». Según el subdirector del centro, Adrián Díaz, «cambiar ahora sería complicado para ellos», refiriéndose a los chicos de entre 15 y 17 años que han comenzado a integrarse en la sociedad. Algunos ya están escolarizados, otros cursan Formación Profesional. Pero la falta de fondos es crítica. El Gobierno de Canarias solicitó 150 millones al Estado para afrontar el gasto de más de 5.500 menores migrantes, pero, hasta ahora, solo ha recibido promesas vacías.
La crisis no solo afecta a los menores, sino también a los 35 empleados del centro que llevan tres meses sin cobrar. «El presupuesto está saliendo del bolsillo del presidente de la fundación», señala Díaz, indicando que ya ha destinado más de 60.000 euros de su propio dinero. Sin una respuesta urgente, muchos trabajadores han renunciado, y el futuro de estos jóvenes está en juego.

Un drama sin solución a la vista
La situación no tiene visos de mejorar. A la falta de apoyo económico estatal se suma que la fundación es de nueva creación, lo que les impide acceder a créditos bancarios para aliviar la presión. El ayuntamiento de Teror ha intentado ayudar con facilidades para el empadronamiento de los chicos y la cesión de espacios para actividades, pero la realidad es que sin dinero, los derechos básicos de estos menores están en peligro. «Hemos hablado con ellos, les transmitimos tranquilidad», dice Díaz, pero la verdad es que la estabilidad que han logrado se tambalea.
Sin una solución rápida, el riesgo de que estos menores pierdan su único refugio es alto. Además, los derechos fundamentales de estos chicos, que ya han pasado por tantas dificultades, están en peligro si no se solventa esta crisis de inmediato. La incertidumbre y el miedo a perder su estabilidad son una carga pesada para estos jóvenes.
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Fuente: Canarias7