El fútbol europeo afronta una nueva etapa en el control de las finanzas de los grandes clubes después de que una comisión independiente de la Premier League declarara al Manchester City responsable de las infracciones financieras investigadas durante nueve temporadas, entre 2009 y 2018. El club ha rechazado las conclusiones y dispone hasta el 2 de octubre para presentar un recurso.
El expediente incluye 114 cargos relacionados con información financiera, pagos a entrenadores y jugadores, incumplimientos de las reglas económicas y falta de cooperación con la investigación. Según la resolución, las operaciones cuestionadas habrían permitido al club reducir artificialmente sus costes en más de 1.000 millones de euros. La sanción todavía está pendiente de determinarse.
El caso llega en un momento de cambios en los mecanismos de control. Desde la temporada 2026/27, la Premier League utiliza un sistema que vincula el gasto deportivo a los ingresos futbolísticos y al resultado obtenido mediante determinadas operaciones con jugadores. La UEFA mantiene, además, su propio límite del 70% para los clubes que participan en sus competiciones.
El Paris Saint-Germain (PSG) aparece también en este contexto. El club francés ya estuvo sometido a un régimen especial de seguimiento de la UEFA por sus resultados financieros y posteriormente salió de ese sistema tras cumplir los objetivos establecidos para los ejercicios cerrados en 2023, 2024 y 2025. Actualmente continúa sometido a las reglas económicas ordinarias de la UEFA.
El debate afecta también a otros clubes con propietarios o inversores de gran capacidad financiera, como el Newcastle, que acordó recientemente un plan de tres años con la UEFA tras incumplir determinadas reglas económicas.
La resolución del caso City y la aplicación de las nuevas normas serán relevantes para determinar hasta qué punto los organismos deportivos pueden controlar las grandes inversiones sin impedir que los clubes incrementen legítimamente sus ingresos y capacidad económica.





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