Meta ha aceptado pagar hasta 18.000 millones de dólares para cerrar las demandas de 52 fiscales generales de Estados Unidos que acusaban a la empresa de diseñar deliberadamente Facebook e Instagram para generar adicción en menores, ocultar los riesgos para su salud mental y recopilar sus datos personales sin permiso de sus padres. El acuerdo, alcanzado en un juicio federal en Oakland que apenas duró una semana, evita que Mark Zuckerberg y el resto de la cúpula de Meta tuvieran que declarar ante el tribunal.
Las medidas que acompañan al pago suenan, sobre el papel, a sentido común: límite de dos horas diarias de conexión para adolescentes, bloqueo nocturno entre la medianoche y las seis de la mañana, sin notificaciones en horario escolar, y ocultación del número de «me gusta» para reducir la presión social. Pero el propio juicio ha dejado un dato que desmonta cualquier lectura complaciente: el director de diseño de producto de Instagram, Francesco Fogu, reconoció que herramientas como el «modo noche» o los avisos de tiempo de uso llevan años disponibles como opción, nunca como configuración por defecto, porque activarlas automáticamente habría hecho caer el número de usuarios.
Ahí está la clave de todo el caso: Meta sabía qué funcionaba para proteger a los menores y decidió no aplicarlo porque perjudicaba al negocio. No fue un fallo de diseño, fue una decisión de negocio. Y el propio jefe de Instagram, Adam Mosseri, lo confirmó ante el tribunal con una frase que debería inquietar a cualquier familia: «no existen soluciones mágicas para problemas como este».
El acuerdo condiciona buena parte de su ambición a que TikTok y YouTube adopten las mismas restricciones, lo que en la práctica traslada la responsabilidad de proteger a la infancia a un pacto voluntario entre gigantes tecnológicos que compiten, precisamente, por el tiempo de atención de esos mismos menores. Florida y Nuevo México no se han sumado al acuerdo: prefieren seguir litigando por su cuenta.
Que la salud mental de millones de adolescentes —con casos documentados de ansiedad, depresión y suicidio de por medio— se resuelva con un pago que Meta ya ha provisionado como gasto trimestral dice mucho de qué lugar ocupa la infancia frente al beneficio en el modelo de negocio de las grandes tecnológicas.





Deja un comentario