EFE
Un cambio normativo que se negocia en Bruselas podría modificar el funcionamiento de los cajeros automáticos y afectar a la disponibilidad de efectivo para los ciudadanos. La cuestión se enmarca en la transformación del sistema de pagos europeo, cada vez más orientado hacia las operaciones digitales, aunque el efectivo continúa teniendo un papel relevante.
El número de cajeros ya está descendiendo en la zona euro. Según los últimos datos del Banco Central Europeo, a finales del primer semestre de 2025 había alrededor de 249.300 cajeros automáticos, un 2,9% menos que un año antes.
El debate preocupa especialmente por las consecuencias que podría tener para las personas que dependen del dinero en efectivo, como mayores, ciudadanos sin acceso adecuado a servicios digitales o habitantes de zonas rurales.
El BCE sostiene que el efectivo debe seguir siendo ampliamente accesible y considera esencial garantizar la libertad de los ciudadanos para elegir cómo pagar. Además, la institución recuerda que los billetes y monedas de euro mantienen su condición de dinero de curso legal.
La digitalización avanza, pero el reto para Europa será evitar que esta transición termine dejando atrás a quienes todavía necesitan sacar, utilizar y conservar efectivo.