La Sexta
Un total de 436.000 personas en España realizan cada semana horas extraordinarias sin cobrar, acumulando más de 2,5 millones de horas no remuneradas. Esta realidad refleja una forma de precariedad estructural que afecta directamente a los derechos laborales y a la calidad de vida de miles de trabajadores.
Según los datos, casi el 40% de las horas extra no se pagan ni se compensan, lo que supone una pérdida económica importante para quienes sostienen el día a día de empresas y servicios. Cada persona afectada trabaja de media casi seis horas adicionales semanales sin remuneración, tiempo que debería traducirse en salario o descanso.
El impacto va más allá del bolsillo. Estas prácticas frenan la creación de empleo, ya que el volumen de horas no pagadas podría convertirse en miles de puestos de trabajo. Además, contribuyen a normalizar jornadas abusivas y deterioran la salud física y mental.
A pesar de que la ley obliga a compensar estas horas, el incumplimiento sigue siendo habitual. Por ello, sindicatos y colectivos sociales reclaman más inspecciones, sanciones efectivas y una reducción real de la jornada laboral para avanzar hacia un mercado de trabajo más justo.